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ÁNGEL ROGELIO DÍAZ BARRIGA CASALES
Investigador Emérito
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación

Ángel Rogelio Díaz Barriga Casales es doctor en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, obtuvo el grado en 1993 con mención honorífica. En 1986 se graduó como maestro en Pedagogía por la FFyL, también con mención honorífica. Sus estudios profesionales los realizó en la Escuela Normal Superior del Estado de Coahuila, donde se graduó como Maestro de Segunda Enseñanza en la especialidad de Pedagogía y técnico en Educación, en 1974.

Ingresó a la UNAM en 1975 como profesor asociado “A” de medio tiempo, adscrito al Centro de Didáctica de la UNAM. En 1979 obtuvo por concurso abierto el nombramiento de investigador asociado “A” de tiempo completo en el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE). En 1985 fue adscrito al Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), entidad académica en la que obtuvo diversas promociones hasta que, en 1994, obtuvo el nombramiento de investigador titular ”C”.

A lo largo de las últimas décadas sus actividades académicas han sido objeto de diversos reconocimientos. Ingresó al SNI el 1987 y desde el año 2000 le ha sido asignado el nivel III. En el Programa de Primas al Desempeño, PRIDE, de la UNAM, ostenta desde 1993 el nivel D. En 2010 el Consejo Universitario de la UNAM lo designó investigador emérito de esta institución.

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Es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), de la Asociation Francophone Internationale de Recherche en Sciences de l’Éducation (AFIRSE) con sede en París, de la Academia Mexicanade Ciencias, del Consejo Consultivo del Programa Interuniversitario de Doctorado en Educación de la Universidad Nacional Tres de Febrero, en Buenos Aires, Argentina.
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Asimismo, le ha sido conferido el grado de doctor honoris causa por cuatro instituciones: el Consejo Superior de la Universidad Nacional Lomas de Zamora, Argentina, en 2008; la Universidad de Colima, en 2009, la Universidad Autónoma de Tlaxcala, en 2010, en 2011 por la Universidad Autónoma de Baja California y en 2013, por la Universidad Autónoma de Querétaro. En 2009 recibió el Premio ANUIES por su contribución a la educación en la categoría de aportaciones académicas a la educación superior. En 2011 el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) le concedió la distinción Mérito de Investigación Pablo Latapí por sus aportes en este terreno.

Su trabajo de investigación ha incluido tanto la coordinación de proyectos colectivos como la realización de proyectos individuales, que suman 14 en cada caso, de los que se han desprendido un elevado número de obras publicadas, de la más alta calidad, a saber un total de 38 obras, 16 de ellas de autor, de las cuales siete son libros (uno en prensa) y nueve son cuadernos de investigación, once libros como coautor y diez más como coordinador. A esto se suman 56 capítulos en libros y 84 artículos en revistas especializadas.

Como muestra del impacto de su obra, cabe destacar que cinco de sus libros de autor han tenido, en conjunto, casi 30 reimpresiones o rediciones corregidas y aumentadas, y también han tenido reimpresiones cinco de sus libros como coautor o como coordinador.
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Ha publicado en la UNAM, en otras entidades educativas como ANUIES, UAM, UPN, las universidades de Colima, Michoacán, Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, el CEE, el COMIE, entre otras; en editoriales prestigiadas en México, Argentina y España y en revistas especializadas reconocidas e indexadas de México, Argentina, Uruguay, Italia, España, Chile, Brasil y Colombia.

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Sus principales aportaciones en el campo de la investigación se ubican en tres ámbitos: la didáctica, el currículo y la evaluación educativa. En el campo de la didáctica se inscribieron en un movimiento latinoamericano que dio un paso adelante al debate de esta disciplina en la década de los sesenta. Lo que ha permitido situarla en su dimensión conceptual y práctica, así como en su contexto social e histórico, entendiendo la problemática del trabajo docente como una tarea que no puede circunscribirse al ámbito técnico, del dominio y aplicación mecánica de instrumentos. Su obra abrió nuevos derroteros en el entendimiento de la acción didáctica al establecer la importancia que tienen las concepciones sobre la educación —las llamadas teorías educativas— como elementos indispensables para construir diversas propuestas de enseñanza y aprendizaje, situadas en la historicidad y el contexto latinoamericano.

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En sus primeros trabajos advirtió la necesidad de superar una perspectiva que reduce el trabajo docente a la aplicación mecánica de una serie de estrategias instruccionales; por el contrario, percibió la necesidad de encontrar una forma de lograr articular dos disciplinas educativas de origen diverso: la didáctica y la teoría curricular, sintetizando los valores del humanismo y de búsqueda de logros derivadas de aquéllas.

El doctor Díaz Barriga identificó el programa escolar como un espacio donde se articulan las exigencias de autonomía que demanda la tarea docente y las necesidades de atender a un logro educativo, en una perspectiva eficaz. El resultado de este análisis concluyó en su libro, Didáctica y currículo. Articulaciones en los programas de estudio. Esta veta de su trabajo se encuentra en sus obras posteriores, como El docente y los programas de estudio. El sentido fundamental del trabajo es devolver al maestro la responsabilidad de la construcción de las propuestas metodológicas. También ha realizado desarrollos sobre el objeto de estudio de la didáctica y sus problemas conceptuales, lo que se plasma en los libros Didáctica, aportes para una polémica y Pensar la Didáctica.

En el campo del curriculum, destaca su obra inicial, Ensayos sobre la problemática curricular. Sus estudios lo llevaron a comparar la propuesta que provino del movimiento tecnicista estadounidense con las diferentes experiencias gestadas en México. Sobresale su estudio y análisis sobre el sistema modular que se construyó en la Universidad Autónoma Xochimilco. Ha publicado trabajos sobre los principales temas del debate curricular, su construcción conceptual, los relativos a la flexibilización curricular, al enfoque de formación en competencias y diversas aproximaciones a las metodologías de diseño y elaboración de planes y programas de estudios.
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La relevancia de su trabajo en este campo ha hecho que sus pares académicos lo hayan invitado en tres ocasiones para coordinar el “Estado del Arte de la Investigación curricular en México”, en el marco del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), y a impartir conferencias magistrales en tres de sus congresos.

Su producción académica en el campo del currículo ha sido permanente; sus artículos se han editado en revistas científicas que son reconocidas por varios sistemas de indexación académica.

Sus trabajos en el campo de la evaluación educativa han sido pioneros y han marcado nuevas concepciones y estrategias para su estudio y aplicación. Fue el primero que señaló que había una transformación significativa en el ámbito de la evaluación educativa y es, quizá, el único autor mexicano que la aborda en toda su gama, referida a la evaluación del aprendizaje, tema sobre el que ha realizado un estudio puntual y sistemático de las limitaciones que presentan las pruebas en gran escala basadas en los exámenes nacionales (pruebas del CENEVAL, del INEE o ENLACE) e internacionales, en particular la prueba PISA; a la evaluación de los académicos, tanto en lo que referido a su actividad docente, como a la tarea de evaluación, y a la acreditación –institucional y de programas educativos–.

Su trabajo fue pionero en mostrar la parte conceptual de la evaluación y sus articulaciones con la toma de decisiones, como lo muestra su artículo “Tesis para una teoría de la evaluación y sus derivaciones para la docencia”. En el terreno de la evaluación del aprendizaje ha construido varios conceptos que han tenido un impacto significativo en el desarrollo de esta disciplina.

Por otra parte, confrontó la teoría de la evaluación desarrollada en el marco de la pedagogía estadounidense con la perspectiva didáctica en la que la evaluación del aprendizaje es un problema complejo que reclama múltiples evidencias. Su trabajo es pionero y un claro antecedente de lo que actualmente se denomina evaluación auténtica.

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Con estos elementos ha hecho importantes propuestas para el trabajo que realizan los docentes en el aula. De igual manera realizó la primera investigación nacional sobre el impacto de los programas de estímulos en el ámbito de la educación superior y de la llamada carrera magisterial en la educación básica.

El establecimiento de los programas de acreditación en México, lo llevó a explorar la situación que a nivel mundial existe en el tratamiento de este tema. Como resultado de sus investigaciones, recibió una invitación del Instituto sobre Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), de la UNESCO, para presentar los resultados de su investigación en el congreso que se realizó en Buenos Aires, Argentina, en 2005.

Con minuciosidad examinó las articulaciones y desplazamientos que se dan entre la acreditación de programas y la evaluación curricular. Díaz Barriga publicó varios estudios de evaluación curricular en la década de los ochenta, lo que le permitió señalar cómo la evaluación curricular responde a una perspectiva pedagógica y educativa, mientras la acreditación de programas se ha convertido en una actividad centrada en indicadores formales del desempeño institucional. Muestra, en la primer década del 2000, la manera en que la acreditación de programas desplazó significativamente al campo de la evaluación curricular.

Asimismo ha analizado la vinculación derivada de la política educativa entre evaluación y financiamiento. Ha realizado la única investigación empírica a nivel nacional, tomando como base 20 universidades públicas estatales, en las que ha analizado con detalle los efectos positivos y no deseados de este modelo de evaluación. Resultado de esta investigación es el libro Impacto de la evaluación en la educación superior. Un estudio en las universidades públicas estatales.

Entre sus actividades de docencia se desempeñó como profesor interino de asignatura de la licenciatura de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en 1982 se desempeñó como profesor interino de asignatura en la maestría en Enseñanza Superior en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Aragón, actividad que desarrolló hasta 1985; entre 1986 y 1995 fue profesor de asignatura interino del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1987 obtuvo, por concurso abierto, la titularidad de profesor de asignatura de Didáctica en el Posgrado de Pedagogía, actividad que continúa desempeñando hasta hoy. Así, en la UNAM ha dictado 24 cursos de licenciatura y 73 en programas de posgrado.

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Ha dictado más de 70 cursos en programas de posgrado, como el de la Universidad Autónoma de Querétaro (1982-1990), en el programa de maestría en Educación, del cual fue coordinador académico. Desde 1995 y hasta la fecha, ha sido profesor del posgrado en educación de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

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Su labor en el diseño de planes y programas de cursos y talleres para la formación de profesores y su quehacer como docente ha sido una de sus tareas centrales en el Centro de Didáctica y posteriormente en el CISE. En conjunto, ha dictado 80 cursos y talleres a profesores de la UNAM y de otras instituciones de educación superior, como la Universidad de Yucatán, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y la Universidad Autónoma de Coahuila. Participó como profesor invitado en programas de formación organizados por el Departamento de Educación de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Ha colaborado y asesorado diversos proyectos y comisiones para la revisión curricular de programas de formación de profesores, de licenciatura y de posgrado en la UNAM y en otras instituciones de educación superior nacionales.

A partir de 1982 ha recibido invitaciones de diversas universidades de América Latina para impartir cursos en sus programas de posgrado o de formación de profesores, que suman 15 intervenciones.

Ha dirigido tres tesis y 40 informes recepcionales de educación normal, 48 tesis de nivel universitario, de las cuales ocho son de licenciatura, 24 de maestría y 20 de doctorado; actualmente dirige siete más. Ha sido integrante de comités tutorales y ha participado en exámenes profesionales y de grado.

Quienes han tenido el privilegio de ser sus alumnos, tutorados, becarios y colaboradores consideran al doctor Díaz Barriga como un maestro ejemplar, consistente, comprometido, que provoca e induce a sus estudiantes a la consecución de nuevas y mayores metas en su desarrollo profesional.

Ha organizado cinco congresos y nueve eventos especializados de carácter nacional, particularmente orientados a los temas de evaluación, curriculum y educación superior. Ha dictado 38 conferencias y ha realizado 75 presentaciones en eventos especializados en el extranjero. Además ha dado más de 200 conferencias en diversos congresos de educación, y otras 230 participaciones en congresos y encuentros especializados a lo largo del país.

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El doctor Díaz Barriga ha publicado 30 ponencias en memorias y 25 artículos en revistas de divulgación, además de reseñas y otras colaboraciones, como participaciones en programas de radio y televisión sobre temas de su especialidad. Últimamente también ha dedicado sus esfuerzos a publicar textos en una plana el suplemento Campus Milenio del diarioMilenio, dedicado a la divulgación de diversos temas universitarios y de la educación en general.

Todo ello ha contribuido a que la obra de Díaz Barriga tenga un impacto nacional e internacional significativo. Varios de sus textos son aludidos de manera reiterada en programas de estudio de licenciatura y de posgrado, en procesos de diseño y revisión curricular y en proyectos de investigación educativa.

También resulta pertinente señalar la participación comprometida del doctor Díaz Barriga en la gestión y en los cuerpos colegiados de la UNAM y fuera de ella. Fue coordinador académico del posgrado en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y del posgrado en Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Querétaro. Asimismo, desde marzo de 1995 hasta marzo del 2003, fungió como director del Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU) de esta Universidad, encabezando una gestión destacada para la consolidación y proyección académica de esta entidad.

Ha participado en diversos órganos colegiados de la UNAM: fue consejero interno del CESU y de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras; ha sido representante del personal académico ante el Consejo Técnico de Humanidades, y del Consejo Académico de las Humanidades y de las Artes; fue delegado al Congreso Universitario de 1990, en donde fungió como presidente de la mesa sobre procesos didácticos y metodologías de enseñanza.

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En lo relativo a tareas editoriales, fue miembro del Comité y Consejo Editorial de la Revista Mexicana de Investigación Educativa del COMIE y director de la Colección Educación Superior en América Latina de Ediciones Pomares. Fue director de la revista Perfiles Educativos, y durante su gestión fue la primera revista de educación aceptada en el Índice de Revistas Científicas de CONACYT. Fue miembro del Consejo Editorial de la Revista de la Educación Superior de la ANUIES y director la Revista Iberoamericana de Educación Superior (RÍES).

Ha sido evaluador en el SNI y es evaluador del CONACYT para proyectos de investigación. Participó en el grupo de evaluación externa de la licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, así como del grupo que realizó la evaluación externa de la función docente en la Universidad de la República, Uruguay. Fue evaluador externo del posgrado en Educación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Su obra ha tenido un impacto muy significativo en el medio educativo nacional e internacional, particularmente en el ámbito latinoamericano que lo convierte, en un especialista de referencia obligada en este campo. La pluma de Díaz Barriga y su comprometida participación en la formación de profesionales e investigadores educativos así como su compromiso con la difusión del conocimiento, ofrecen una importante interpretación del significado de la construcción de los ámbitos de la didáctica, el curriculum y la evaluación. El campo educativo tiene en Díaz Barriga un baluarte de compromiso, producción y rigor intelectual.

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